sábado, 7 de abril de 2012

Es inevitable, pero olvidamos.


Olvidamos que un día nos reíamos hasta llorar. Olvidamos aquella mañana en la que nos despertaba nuestra madre con un beso y nos decía ''venga, que tienes examen de matemáticas''. Olvidamos los nervios del primer día de clase. Olvidamos nuestros cumpleaños de pequeños, los juguetes que nos regalaban y la ilusión que nos hacía. Olvidamos las ganas de comprarnos un globo y llevarlo sujeto por un hilo. Olvidamos las noches sin dormir porque venían los reyes. Lo olvidamos todo, olvidamos la ilusión de ser niños mientras nos obsesionamos por ser mayores, buscando problemas donde no los hay. Viviendo de manera complicada una vida sencilla, que está esperando a que la escuchemos, para contarnos historias que nunca olvidaremos. Cierra los ojos, recuerda, recuerda quién eres, y después, vive.

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